El legado de más de 100 años de producción bananera en Costa Rica: ¿Herencia o Despojo?Gerardo Vargas Varela
Después de algo más de 100 de historia bananera en Costa Rica, la herenciarecogida por miles de hombres y mujeres que han pasado por las plantaciones no ha sido otra más que el despojo cíe sus sueños. En la cultura del ser costarricense está muy arraigado el significado de la herencia. Los hijos siempre esperan o desean que sus padres les hereden algo. Es una esperanza positiva, ya que la herencia es siempre un peldaño para arrancar una vida nueva. La Zona Atlántica, en el transcurso de tantos años de producción de banano, también ha recibido una herencia. Gracias al banano, esta hermosa tierra dio acogida a gente de muchas nacionalidades, diferentes lenguas, culturas, tradiciones, expresiones de la vida. Todos llegaron con la intención de construir aquí una vida mejor para ellos y para sus futuras generaciones. Hoy, mirando hacia atrás, encontramos que esos sueños quedaron en los libros, en los rieles del ferrocarril, en los hombres partidos y las espaldas quebradas de todos aquellos que dejaron su vida entre los bananales. Nos encontramos con una Zona Atlántica sin montañas ni bosques, con los ríos contaminados, con el mar dañado por los residuos que le llevan los ríos, con animales en extinción, con una naturaleza golpeada fuertemente por el monocultivo del banano. Miles de hombres que han dejado su vida entre las plantaciones, hombres esterilizados, mujeres enfermas, familias enteras que depositaron la semilla de su ilusión entre las fincas bananeras, ven hoy que sus vidas solo han cambiado para mal. La Zona Atlántica sigue siendo dependiente de una producción bananera que, en vez de ayudar al ser humano a lograr un desarrollo integral, lo ha llevado a un nivel de explotación tal que solamente se vive en función del valor dinero. Ciertamente, hoy tenemos ciudades, comercios, negocios. Pareciera que hay una infraestructura que es producto de esta producción. Pero no debemos engañarnos. Es una economía que no está consolidada y que solo depende de los intereses de las grandes compañías transnacionales y de unos cuantos capitalistas nacionales. Son más de cien años de generar riqueza, pero ¿dónde está esa riqueza? ¿dónde se ha ido? Porque en cien años estamos tan pobres como siempre. Hoy, la situación no puede estar más mal. El valor real de los salarios está peor que hace 5 años atrás. Las posibilidades reales de las familias de obtener una vivienda o una educación formal para sus hijos son casi nulas. No es tan cierto decir que hoy, después de poco más de un siglo de pro,r ducción de banano, tenemos 40 mil empleados directos y 100 mil ¡6 indirectos. Todos sabemos que esos no son empleos seguros ni consolidados. Por eso, la economía de la Zona Atlántica todos los días se levanta en una telaraña que se puede romper en cualquier momento, y que genera incertidumbre e inseguridad para los trabajadores y sus familias. A pesar de las luchas dadas y de las reivindicaciones logradas, en la actualidad prácticamente se ha perdido la posibilidad real de hacer valer el derecho de libre organización. Ya no se puede elegir, solo se puede acatar la orden de la empresa. Podemos decir con toda propiedad que han sido 100 años de mucho desarrollo económico para unas cuantas empresas y personas, que la riqueza no está en la zona atlántica y que la sombra de la incertidumbre por el mañana se acuesta y se levanta todos los días con cada familia que depende del bananal. El Foro Emaús, en sus más de 7 años de existencia, ha luchado para lograr que cada familia, que la Zona Atlántica como tal, se desarrolle integralmente. Por eso pregonamos y buscamos una transformación de la producción bananera. Necesitamos una economía que esté en nuestras manos, para que, de ese modo, podamos construir un mañana más seguro. |
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