Waldeck, es una pequeña comunidad de campesinos y campesinas, ubicada en el Distrito de Pacuarito, Cantón de Siquirres, en Limón. Llegaron ahí hace varias décadas y con el sudor de su frente y trabajando duro han logrado construir sus parcelas y su pueblo querido. Allí han nacido sus hijos e hijas, tienen su escuela, sus iglesias, su salón comunal, tienen su vida en Waldeck. Sus parcelas han estado rodeadas de bananeras, muchos de ellos han sido y son trabajadores(as) bananeros( as). Siempre han vivido con una cierta estabilidad. Cerca de Waldeck ha estado por años una finca conocida como la Gemelina, precisamente porque fue reforestada con ese árbol. Esta finca con el paso de los años se fue convirtiendo en un bosque, en el cual cientos de diferentes especies de animales y aves hicieron su casa. Se convirtió en el bosque más importante la zona. De pronto apareció una empresa bananera, que comenzó a talar la Gemelina, cerró los caminos por donde ha transitado la población de Waldeck por toda su vida, hicieron diques que comenzaron a secar los pozos de agua de la Comunidad, botaron puentes que necesitaban las personas del pueblo. Hicieron fumigaciones aéreas sobre el bosque para destruirlo y con eso también fumigaron las parcelas de los campesinos y campesinas, que perdieron sus cosechas. La empresa bananera, con la prepotencia y la arrogancia que las ha caracterizado en el Caribe, pensó que con su poder económico y sus influencias políticas iba a meter miedo en la gente de Waldeck y que estos no iban a hacer nada, pero se equivocaron. La comunidad comenzó a organizarse. Buscaron asesoramiento. Se documentaron. Hicieron denuncias ante la Municipalidad de Siquirres, que por cierto ha tenido un papel muy pasivo en el problema y las instituciones públicas que debían intervenir en el conflicto. Hicieron denuncias ante los tribunales. Acudieron a la Sala cuarta. Denunciaron ante la Defensoria de los Habitantes. Es decir los líderes de la comunidad hicieron oír su voz. La Sala Cuarta les dio la razón y obligó a la Municipalidad a quitar los portones que había puesto la finca bananera en los caminos públicos. La Municipalidad se vio obligada a hacerlo,
por presiones de la comunidad, porque, aun con la resolución
de la Sala Cuarta, no querían actuar. Las demandas en los tribunales
continúan, porque falta por resolverse los daños ocasionados
por la empresa sobre las parcelas de los campesinos que tuvieron grandes
pérdidas. Lamentable en este caso fue el papel de CORBANA y de
la Comisión Ambiental Bananera, que se dedicaron a ejercer una
defensa de la empresa. A pesar de que vieron los daños personalmente
sus representantes no hicieron Ha quedado al descubierto, una vez más, que muchas de las instituciones públicas están para defender en primer lugar los intereses de las grandes empresas y después, y casi nunca, de los ciudadanos y ciudadanas de este país. Lo mismo pasa con las Municipalidades, les da temor actuar en contra de estas empresas; aun sabiendo que ellas están haciendo las cosas mal las complacen en sus actuaciones. La lucha en Waldeck no ha terminado, porque aún faltan muchos temas por resolver, pero lo que ellos han logrado hasta el momento vale la pena conocerlo, porque han sido capaces de hacerle ver a una gran empresa, que su dinero y su influencia en el poder político no son capaces de dominarlos. Hoy muchas comunidades están sufriendo grandes atropellos por las empresas piñeras, que se extienden por todo el Caribe. Estas comunidades deben aprender de Waldeck, para defender sus derechos. Lo que pasa en Waldeck, pasa en muchas comunidades del Caribe, es importante que los y las líderes hagan oír su voz y utilicen todos los medios necesarios para que sus derechos sean respetados. Realmente vale la pena conocer Waldeck y su gente. Su lucha debería ser imitada por todos nosotros y darnos cuenta de como un grupo sencillo de hombres y mujeres defienden sus derechos, ante el poder de aquellos que siempre han hecho lo han querido. Vaya a Waldeck, le aseguro que
no se va a arrepentir. |
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