El banano organico: Más que un banano sanopor Philippe DescampsUna actividad ambientalmente sustentable y sana, que fortalece la participación ciudadana y la democracia económica.
En Costa Rica nadie ignora que la Región Atlántica es la zona de mayor producción de banano convencional. En cambio, pocas son las personas que saben que la región caribeña es también la que produce el más grande volumen de producto orgánico certificado a nivel nacional, y que este producto es... ¡banano! Una misma zona geográfica, una misma población, una misma fruta, pero dos modelos productivos y socio-económicos totalmente diferentes. Por un lado, unos 50 mil trabajadores y trabajadoras costarricenses mestizos, blancos, afrocaribeños, indígenas, nicaragüenses, panameños y de otras procedencias y orígenes étnicos, así como unas cuantas empresas gigantescas, transnacionales en su mayoría, que producen un banano estéticamente perfecto a costa de la VIDA-en todas sus diferentes expresiones- y de la calidad de vida de de la población de la provincia en general. Por otro lado, más de 2 mil pequeños productores y productoras costarricenses, igualmente diversos en nacionalidad y etnicidad, que cultivan extensivamente un banano -posiblemente no tan -bonito- ni tan grande, pero totalmente sano- bajo cobertura boscosa, así como unas cuantas organizaciones de productores y empresas comercializadoras que, con diferentes intereses, apoyan a estos productores. Ya mucho se ha dicho y escrito sobre las consecuencias negativas de la producción bananera convencional en el plano socio-laboral y socio-ambiental. Por su parte, la producción de banano orgánico ha sido bastante comentada y analizada desde hace unos 2 ó 3 años. Sin embargo, ante el desconocimiento generalizado que hay sobre las prácticas orgánicas de la Zona Atlántica, es importante recordar los conceptos de la Agricultura Orgánica, destacando el alcance socio-cultural o la dimensión humana de esta producción alternativa frente al modelo convencional-productivista, así como ofrecer un panorama de la situación actual de la producción de banano orgánico en esa región. ¿Una simple cuestión de químicos? Tanto a nivel mundial como a nivel nacional, la Agricultura Orgánica (AO)se está desarrollando rápidamente y cada vez se habla más sobre ella. Sin embargo, la idea que se tiene de esta práctica productiva es muchas veces errónea, o por lo menos incompleta. Para muchos, la AO es una agricultura en la que se sustituyen los insumos químicos (sintéticos) por insumos naturales. También se piensa que se trata de una agricultura en la que no se usa ningún insumo, o se cree que implica un regreso a la agricultura tradicional de nuestros ancestros. De hecho, la AO es un poco de todo esto, pero en realidad es mucho mas. La AO, vista como un modelo de desarrollo humano integral, es una propuesta de producción alternativa con una visión holística, que integra lo ecológico, lo económico, lo humano (físico y síquico), lo social y lo cultural. Este modelo busca una rentabilidad que permita alcanzar un nivel de vida digno sin sacrificar los recursos naturales ni la calidad de vida de los productores y productoras, y de las poblaciones aledañas. Se podría decir que la principal diferencia entre el modelo orgánico y el modelo convencional es que el primero busca -lo mejor posible para siempre-, y no solo en términos productivos, sino que incluyendo y considera también a los actores de esta actividad -la familia productora-, así como a los animales y plantas de la finca. Mientras tanto, el segundo modelo busca -lo más posible, lo más rápido posible-, en términos meramente económicos. El pilar de la producción orgánica En las fincas orgánicas, la mano de obra es principalmente familiar. Pocas veces se requiere de mano de obra contratada y, cuando se da este caso, esta mano de obra viene de la misma comunidad. Esta característica fortalece la conservación de los valores y de la cultura campesina. Por otro lado, la familia es la principal actriz y beneficiaria en esta actividad económica. Su motivación y dedicación tiene una repercusión directa sobre sus ingresos. [a producción orgánica en fincas familiares diversificadas promueve condiciones de arraigo y de conservación de los valores y de la cultura local. En contraposición, nadie ignora que las inmensas plantaciones bananeras y sus cuadrantes impersonales favorecen las enfermedades sociales (alcoholismo, drogadicción, prostitución, acoso sexual, delincuencia...), aniquilan la cultura local y afectan moral, sicológica y físicamente a los trabajadores y trabajadoras. ¿Una alternativa económicamente viable? Muchas veces se plantea la pregunta de si el banano orgánico en sistemas agroforestales diversificados representa una alternativa económicamente viable. Es riesgoso contestar definitivamente a esta pregunta, ya que no existen estudios sistematizados de la rentabilidad de esta actividad. Sin embargo, después de más de 5 años de observación empírica, tenemos algunos puntos de referencia. Actualmente, en la Zona Atlántica casi solo se prduce banano orgánico para ser procesado como puré. Se estima que cada semana se procesan alrededor de 300 mii kilos de banano orgánico certificado procedente de la Zona Atlántica y de la región de Turrialba. [os productores individuales u organizados en asociaciones venden la materia prima, y las empresas procesadoras venden el producto beneficiándose de la plusvalía y del valor agregado. El precio pagado al productor es bastante bajo (desde un poco menos de 30 colones hasta un poco más que 35 colones por kilo desmanado). Sin embargo, no se exige un estándar de calidad alto para el producto. Estas características explican por qué el banano para puré es un banano -natural-, cultivado de forma muy extensiva, con una inversión mínima en mano de obra y casi nula en insumos. Esta actividad deja pocas ganancias. Además, la tendencia en cuanto a los precios es que se mantengan bajos, debido a que este mercado tiene poca posibilidad de crecimiento y a que hay mucha oferta de producto. Obviamente, esta situación no motiva a los productores a mejorar sus parcelas. Si la producción global sube es porque las áreas sembradas aumentan, pero la productividad por hectárea disminuye año tras año (el peso promedio de un racimo alcanza los 20 kilos en la primera cosecha, 5 años después éste llega apenas a 13 kilos). De seguir este rumbo, la producción de banano orgánico no seria económica ni ecológicamente sustentable. Frente a esta situación, las organizaciones de productores, las ONG’s de apoyo y las empresas comercializadoras están buscando mercados nuevos: banano para consumo fresco, banano deshidratado y exportación directa de puré de banano. Entre estas opciones, el mercado más atractivo, económicamente hablando, es el de la fruta fresca. Uno de los compradores de banano fresco es una organización solidaria amiga del Foro Emaús, que es miembra de la Campaña del Banano de Alemania. Se trata de Banafair. Ya se han realizado dos pruebas de exportación de fruta fresca con esta organización alemana, las cuales tuvieron resultados alentadores para los productores, aunque no se haya logrado todavía el nivel mínimo de calidad, lo cual implicó un gran sacrificio económico de parte de Banafair. La apertura hacia este nuevo mercado está modificando el panorama de la producción de banano orgánico, tanto a nivel técnico como a nivel organizativo. En efecto, un banano para consumo fresco ofrece al productor un precio más alto (de 80 a 100 colones por kilo). Sin embargo, la fruta debe tener cualidades estéticas y de tamaño mínimas, y debe llegar a destino en un grado de madurez determinado y homogéneo. Para lograr esto se requiere un manejo más intensivo de las parcelas: fertilizar, deshijar, controlar la sigatoka, los -picudos-’, etc. El proceso de organización Aparte de estos aspectos técnicos garantes de la calidad y productividad, y también de la sustentabilidad de la actividad, este nuevo mercado exige un nivel de organización y de coordinación muy alto. Esta apertura representa una oportunidad para aumentar los ingresos de los pequeños productores y, a la vez, para mejorar el manejo de sus fincas, pero les exige más dedicación y más organización. Un primer y muy valioso paso ya se ha dado en Talamanca con la creación de la -Comisión Coordinadora para la Comercialización de Banano Fresco- (CCC). Esta organización de hecho (no se considera necesario crear otra organización con figura legal) está formada por los grupos organizados del sur de Limón: 3 asociaciones (ABACO, ACAPRO y APPTA) y una empresa comercializadora (UCANEHU S.A.). Sumando los miembros de cada organización, la CCC reúne a unos mil productores y productoras. Las dos empresas comerciales que operan en la zona -TROBANEX y MUNDIMAR- no se acercaron a este proceso organizativo. Participación ciudadana y fortalecimiento democrático Un problema común a todos los campesinos y campesinas del mundo es la comercialización. Aunque produzcan en cantidad y calidad, siempre son los intermediarios los que se quedan con los mayores volúmenes de ganancia. Otros problemas generalizados son el desprecio que sufren estos campesinos por parte del poder político y económico y, como consecuencia de todo esto, la baja autoestima y el sentimiento de impotencia frente al orden establecido. Estas últimas características valen aún más para los peones agrícolas de las compañías bananeras. La producción de banano orgánico en Costa Rica es una actividad realizada, hasta ahora, casi exclusivamente por pequeños productores. Esta situación les ha obligado a unirse y organizarse para vender su producción. Este proceso organizativo se amplió a la búsqueda de fuentes de financiamiento alternativo (dicho sea de paso, ninguna organización campesina de banano orgánico tiene deudas millonarias en los bancos nacionales, como ese! caso de las bananeras convencionales), a la búsqueda de capacitación y formación técnica - administrativa y, más recientemente, a la participación en actividades de incidencia política. Estos procesos organizativos necesitan de la participación directa de la gente y, a la vez, fomentan esta participación, lo cual lleva al empoderamiento de los sectores rurales tradicionalmente marginados y despreciados. A través de la participación campesina, las organizaciones de productores de banano orgánico están fortaleciendo la democracia costarricense. Por una parte, no puede haber verdadera democracia sin participación ciudadana. Por otra parte, el concepto de democracia no se imita únicamente a la libertad política, sino que implica la equidad económica, social y cultural. Analizando la situación desde este ángulo, vemos que la producción bananera convencional, en su expresión actual, afecta negativamente a los trabajadores en sus cuerpos y almas, en su dignidad y en su cultura, lo que favorece los conflictos sociales y, además, no fomenta el ejercicio de una verdadera democracia participativa. En cambio, la producción organizada de banano orgánico en fincas familiares promueve y conserva los valores y la cultura local, crea condiciones de arraigo, fomenta la participación ciudadana y permite una repartición más equitativa de las ganancias. En estos tiempos en que se habla tanto de la pérdida de valores, de la delincuencia creciente, de la apatía y desengaño de la población civil y del deterioro de la paz social, tal vez sea sabio seguir pensando globalmente, pero, de una vez por todas, actuar localmente... Desde que el ser humano cultiva la tierra, los campesinos y las campesinas del mundo han aportado mucho más a la Humanidad que unos simples alimentos, Ignorarlo seria un error irreparable. |
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