Nuevos
Aranceles
La amenaza de un cambio anunciado
Alistair Smith
Alistair Smith, Coordinador Internacional de la ONG británica
Banana Link, analiza el desastre potencial que representa
una decisión pendiente sobre la política europea
de importación de banano. El 30 de marzo de 2005
Ecuador, Costa Rica, Colombia, Guatemala, Honduras y Panamá
pidieron un arbitraje internacional sobre la propuesta de
la Unión Europea de aumentar el arancel a 230 euros
(aprox. US$300) por tonelada. Estos aíses ya están
hablando públicamente de un desastre social si no
cambia esta propuesta. |
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A finales
de marzo de 2005 la espinosa cuestión del comercio
internacional bananero fue trasladada otra vez al marco
de la Organización Mundial del Comercio (OMC) por
los seis principales países exportadores latinoamericanos.
“Otra vez”, porque, hasta el 2001 la fruta amarilla
fue sujeto de la mas larga, complicada y amarga disputa
en la historia de esta organización.
Durante los últimos 4 años se ha visto una
paz temporal, pero estamos hoy frente a una segunda batalla
en una “guerra” que no ha sido resuelta por
los acuerdos entre la Unión Europea (UE), Ecuador
y Estados Unidos de abril del 2001. Ya en enero de aquel
año, el Consejo de Ministros de la UE se había
comprometido, frente a una serie de sanciones económicas
impuestas por Estados Unidos a productos europeos, a cambiar
“a mas tardar el 1 de enero de 2006” su régimen
de cuotas y licencias, remplazándolo con un sistema
de “únicamente aranceles”. Por los acuerdos
del 2001, la UE ha sido obligada, principalmente por la
presión de la capital transnacional y el gobierno
de Estados Unidos, a abandonar las cuotas que regulaban
las importaciones al mercado europeo y que han creado un
precio interno mucho mas alto – un promedio de un
80% más- que el precio fuera de la UE, o sea el precio
mundial.
El sistema complejo de cuotas y licencias de la UE, con
algunos pocos cambios, ha quedado intacto desde 1993. A
pesar del temor inicial de los sindicatos bananeros latinoamericanos,
su análisis –así como el de sus contrapartes
europeos de EUROBAN- indica que el deterioro de las condiciones
sociolaborales y ambientales hubiera sido mucho mas rápido
si tuviéramos un mercado abierto desde 1993. Creemos
que, con el libre comercio o un régimen de solo aranceles–
es decir sin restricciones de cantidad- los sindicatos y
los beneficios negociados con los empleadores ya hubieran
desaparecidos desde hace muchos años.
Cabe subrayar que la motivación de la reforma radical
de su política de importación propuesta en
octubre pasado es cumplir con su compromiso de tener un
régimen de importación compatible con las
reglas de libre comercio promulgadas por la OMC. Para los/as
trabajadore/as y los sindicatos bananeros de la mayoría
de los países exportadores de América Latina,
este cambio anunciado representa la gran amenaza que los
sindicatos temían en 1993. |
Existen dos problemas de fondo con el cambio
propuesto:
• Sin restricciones de volumen elprecio
caerá; cuanto más bajo se fije el nivel arancelario,
más caerá el precio en el mercado europeo.
• Cuando se elimina el sistema de cuotas,
bananos de cualquier país del mundo (sin restricción
de origen) podrán entrar en la UE.
Consecuencias anticipadas
En los últimos 3-4 años hemos visto
algunos efectos de la anticipación de esta liberalización
del mercado por las principales empresas bananeras: traslado de
la producción desde zonas con sindicatos fuertes y convenciones
colectivas, venta de sus tierras propias a productores nacionales
(con el consecuente traslado de los riesgos), reducción
de salarios y beneficios, flexibilización laboral o ‘tercerización’.
En resumen, las empresas transnacionales se alistan
para una competencia más feroz en un mercado menos estable.
Sin embargo, no hemos visto las consecuencias
mas dramáticas. Ahora que el nivel de arancel se convirtió
en el campo de batalla, es mucho menos probable que el régimen
actual sea mantenido. La probabilidad es que se eliminara el sistema
de gestión del mercado y un arancel de entre 100 a 200
euros por tonelada será implementado en los próximos
12 meses.
Entonces la verdadera amenaza es ahora, porque
al eliminar el sistema de regulación del mercado y remplazarlo
con solo aranceles, la UE va a abrir el espacio para una «carrera
hacia el fondo» acelerada, como muchos llaman esta búsqueda
de un banano cada vez más barato. Un banano barato es igual
a un banano no sindical, un banano producido sin medidas ambientales
(que muchas veces reducen la sagrada productividad), un banano
producido por trabajadore/ as que ganan lo que la empresa quiere
pagar y no lo que necesitan para vivir decentemente.
¿Quienes serán los perdedores?
Según esta lógica mercantil – la lógica
de la llamada ‘competitividad’– es fácil
adivinar quienes van a perder: los mejor pagados, los que tienen
una serie de beneficios ganados por las luchas históricas
de los trabajadores organizados en sindicatos independientes.
Además, en este escenario se reduce la posibilidad de encontrar
sistemas de producción menos dañinos al medio ambiente
y a la salud humana. Para dar una idea del escenario dramático
que nos enfrenta en términos del desarrollo sostenible,
miremos lo que ya pasó en anticipación
del cambio:
• Empecemos con Panamá, país
en donde el salario es el mas alto del mundo bananero y donde
casi el 100% de la fuerza laboral bananera esta sindicalizada.
Ya estamos viendo la erosión de los beneficios sociales,
el estancamiento de los salarios y el retiro gradual de la multinacional
casi monopólica de la producción directa. Chiquita
vendió sus fincas en Armuelles a una cooperativa obrera
(pero sigue comprando… a un precio que no cubre los costos
de producción) y amenaza con irse de Changuinola.
Miles de puestos de trabajo han desaparecido,
una parte en fincas nacionales que han cerrado. En 2004, Panamá
exporto la mitad de lo que exportó a la UE en 1993…
Y es el país mas dependiente de la UE (casi 80% de sus
ventas), justamente por que tiene un costo de producción
que solo el mercado europeo
puede pagar.
• Luego la amenaza se vislumbra para toda
la producción sindicalizada de Urab·, Colombia;
DOLE ya se fue de la zona hace 3 años, y a principios de
2004 el peligro se manifestó mas claramente, con la venta
de la subsidiaria de Chiquita a la empresa nacional, Banacol,
y la renegociación de la convención colectiva horizontal
con empresas que están muy concientes de la necesidad de
limitar los aumentos salariales y los beneficios frente a la necesidad
de competir. A pesar de la posición de confianza de la
industria colombiana y del gobierno de ser competitivos en un
mercado europeo más abierto, los productores ya están
planificando el reemplazo de un mínimo de 5000 hectáreas
con la palma africana (cultivo que emplea un trabajador para cada
10 que emplea una bananera).
• Y Costa Rica? Ya se puede constatar que
la industria ha venido preparándose para esta nueva etapa
de competitividad salvaje: hay casi 10 000 hectáreas y
10 000 trabajadores directos menos que en 1998; reducción
de salarios por 40-60% en los últimos 4-5 años;
dependencia de una fuerza laboral temporal y mayoritariamente
migrante, y una marcada intensificación de las campañas
anti-sindicales. Nadie sabe si estas medidas serán suficientes
para sobrevivir en un mundo ‘liberado’ de cuotas,
a pesar de una productividad muy alta.
• En Guatemala son las fincas de DOLE y
las fincas sindicalizadas de Chiquita en Izabál que han
sido sacrificadas, en favor de una producción barata en
el Pacifico Sur, zona donde una empresa dijo recientemente a una
sindicalista que si los sindicatos se establecen en el Sur “correrá
el sangre”. No hay amenaza mas directa!
• En Nicaragua, nadie sabe si los salarios
mas bajos y las mejores tierras de la región serán
suficientemente atractivos para salvar una industria ya seriamente
castigada por ser un país ex-revolucionario… Por
una curiosidad del sistema actual europeo, las comunidades bananeras
de Chinandega están evitando un colapso socioeconómico
total por el ingreso1 que llega de las ganancias de la venta de
licencias europeas no utilizadas por Bananic en la UE. Si se acaba
el sistema, se acaban los ingresos que financian la búsqueda
y creación de empleo alternativo vía la empresa
obrera Trabanic.
• En Honduras, las empresas ya están
en proceso de ‘ajustar’ para concentrarse únicamente
en el mercado menos rentable que es Estados Unidos. El poder de
compra de un salario típico, aun en una finca sindicalizada
con contratación colectiva, vale la mitad de lo que valía
antes del huracán Mitch.
En su gran mayoría, la gente empleada
en todos los países ya está bajo una serie de presiones,
presiones que están por crecer. Muchos gobiernos dicen
que todo depende del nivel del arancel único fijado por
la UE; sin embargo, nuestro análisis es que, independientemente
de si se establece un arancel alto, medio o bajo, estas tendencias
van a acelerar. El arancel será igual para todos los países
latinoamericanos.
Si el arancel es alto eso podría limitar las exportaciones
totales, porque afectaría el precio al consumidor final,
pero nos parecería poco probable que el arancel sobrepasara
los 200-220 euros por tonelada.
( 1 A raiz de la privatización de la comercializadora
nacional, Bananic, en 1991, la cooperativa de trabajadores bananeros
Trabanic consiguió un 25% de las acciones de la empresa.
)
Y si se puede hablar de‘ganadores’…
Preferiría no hablar de ‘ganadores’,
porque es difícil decir -en las condiciones en que el banano
se produce en estas zonas - que un trabajador ‘gana’
con toda la explotación ‘necesaria’ para producir
un banano competitivo.
• Todos los indicadores demuestran que
el país mejor equipado para aprovechar un mercado europeo
más abierto por lo menos a corto plazo– es Ecuador,
a pesar de su distancia geográfica y el dólar por
caja que tiene que pagar para pasar por el Canal. Se dispone de
un volumen de mas de un millón de toneladas que no se vende
en el mercado internacional por el momento.
• Después entra el gigante potencial:
partiendo de casi cero exportaciones en 1998 hasta casi 250,000
t/año en 2003, Brasil puede ser la amenaza más grande
para todo el mundo, incluso para Ecuador (aunque sea a mediano
plazo). Del Monte, ya establecida en el Noreste del país,
pretende aumentar por un 50% su producción brasileña
en 2004, y hay un rumor muy fuerte en el sentido de que DOLE está
esperando la decisión europea para sembrar en tierras ya
compradas. Brasil cuenta con ventajas importantes en términos
de transporte a los mercados principales.
• Los otros países ganadores serán
los de África Occidental; tienen sistemas de producción
muy parecidos a América Latina, con salarios mas bajos.
En el caso de Camerún, sabemos que una expansión,
posiblemente al costo directo de bosque primario, se alista –como
fue el caso hace 15 años en Costa Rica–; pero parece
que la expansión está promovida, si no inanciada,
por la misma Unión Europea!
Posición de COLSIBA y sus contrapartes
Frente a esta amenaza de descomposición
socioeconómica en diferentes zonas exportadoras bananeras,
la Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos Bananeros (COLSIBA)
ha elaborado una propuesta alternativa, en colaboración
con sus aliados en Europa, el Caribe y América del Norte.
El análisis indica que la existencia de las cuotas no ha
beneficiado a los trabajadores bananeros, pero ha evitado una
carrera más rápida hacia el fondo. Los sindicatos
no han sido eliminados y, en el caso de Ecuador, se están
fortaleciendo poco a poco. Por eso llamamos a un mantenimiento
de las cuotas hasta que la Unión Europea implemente un
sistema de aranceles que tomaran cuenta el contenido social y
ambiental del banano mportado. Si, por ejemplo, hubiera un arancel
de 200 euros, una tonelada de banano que respeta los convenios
fundamentales de la OIT podria entrar con una reducción
de 100 euros; si, además, se trata de un banano orgánico
certificado, podría atraer una reducción mas importante…
Por eso, hablamos de aranceles ‘diferenciados’.
Ese seria un mecanismo coherente con la campana histórica
de COLSIBA por una ‘cláusula’ social y ambiental
bananera.
Nuestra urgente tarea común
Nos toca ahora socializar esta propuesta dentro
de nuestras propias organizaciones. Si estamos convencidos de
la propuesta, la tarea más urgente es convencer a nuestros
propios gobiernos nacionales. A este nivel, hay un vacío
de ideas, hasta ignorancia de los retos, las amenazas, etc. Si
llegamos a los gobiernos con una propuesta claramente formulada,
apoyada por nuestras organizaciones –y si es considerada
posible por otros aliados a nivel nacional–, existe la posibilidad
de que nos escuchen. Si logramos convencerles de que la propuesta
no es una idea ‘proteccionista’ de los gobiernos o
de los productores europeos, eciste la posibilidad de que los
gobiernos empiecen por primera vez a promover un nuevo tipo de
competitividad en los diferentes foros intergubernmentales.
Imagínen una nueva forma de competencia,
según la cual los actores están compitiendo para
sacar un banano cada vez más socialmente justo y ambientalmente
sano…
Otras ideas a promover
Uno de los problemas fundamentales del mercado
bananero es la sobreproducción: excedente de banano en
el mercado significa precios bajos. Esta sobreproducción
ha perdurado desde el inicio del régimen de la UE y va
a ser reforzada cuando se eliminan las cuotas, con la entrada
de nuevos países y el aumento de producción en los
países más ‘baratos’. Por eso, creemos
que tenemos que tomar otra iniciativa ambiciosa: promover un acuerdo
bananero internacional con un mecanismo económico para
controlar la sobreproducción, así como capítulos
sociales y ambientales. Ningún país productor va
a salir beneficiado si hay una carrera acelerada para producir
más banano barato, porque muchas veces los precios no cubrirán
los costos de producción. Habrá que convencer a
los principales países productores y consumidores, sobre
todo Ecuador, Estados Unidos y la Unión Europea. Un eventual
acuerdo internacional podría también servir para
lograr a nivel intergubernamental condiciones mínimas socio-laborales
e ambientales.
Una última idea que valdría la
pena tomar en cuenta en nuestro esfuerzo común para lograr
una economía bananera sostenible es el reciclaje de los
aranceles pagados para entrar en la UE. Este dinero –¡mil
millones de dólares por año con un arancel de 200
euros!– podría llenar un fondo
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