Las
Secuelas del DBCP |
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Unos 30 mil trabajadores bananeros fueron seriamente afectados en su salud después de aplicar en las plantaciones un agroquímico llamado DBCP. Muchos años después de comprobados los hechos, la tragedia sigue impune. Por la -necesidad- de combatir los nemátodos que afectaba las plantaciones de banano y otros cultivos en todo el mundo, las empresas Shell Chemical Company y Dow Chemical Company, luego de años de investigación, comenzaron a producir el nematicida DBCP, conocido comercialmente como -nemagón- o -fumazone-, el cual se puso a la venta en la década de los años sesenta. Entre 1968 y 1979, miles de trabajadores bananeros en la Zona Atlántica y en la Zona Sur de Costa Rica inyectaron en la tierra alrededor de las matas de banano unos 5 millones de litros de DBCP, para combatir los microscópicos gusanillos que viven en tierras cultivadas. Los trabajadores no usaban guantes, ropa protectora ni equipo de ninguna clase que les ayudara a evitar la absorción por medio de la piel o por inhalación. Los obreros han alegado, además, que nunca se les explicó el riesgo a que eran sometidos. Eran contratados por empresas norteamericanas como Standard Fruit Company, Chiquita Brands y Del Monte Fresh Produce, y por el mismo estado costarricense, por medio de la división del Proyecto Banano Comercial del Ministerio de Agricultura y Ganadería, que tenía una finca productora de banano para la exportación, en la Estación Experimental Los Diamantes, en Guápiles, Pococí, provincia de Limón. En realidad, los trabajadores -al estar en contacto con el DBCP durante meses o años, varias horas al día- estaban exponiéndose a un grave peligro. Los vapores despedidos por el DBCP permanecían retenidos dentro de la bóveda vegetal formada por las enormes hojas del banano, prácticamente sin ventilación. Otro tipo de exposición se produjo cuando preparaban el producto en los estañones o barriles, muchas veces a mano limpia o cuando eran salpicados al rebotar el tóxico en piedras u otros objetos. Se conocen también casos de accidentes en los que literalmente el trabajador era bañado por el producto. También era común que los trabajadores vertieran el producto sobre riachuelos para matar grandes cantidades de peces que eran consumidos luego en su hogar. Eran tantas las cantidades de DBCP absorbidas por el trabajador que, durante la noche, la orina tenía el olor característico del tóxico. Las mujeres y niños que ingresaban a las áreas de aplicación para levar almuerzos permanecían mucho rato en exposición directa con los vapores. También se sabe que las mujeres lavaban directamente las ropas impregnadas de DBCP sin ningún típo de protección. Con el paso de los años, se fue haciendo evidente la tragedia. En el caso de Costa Rica, se calcula que unas 30 mil personas sufrieron los efectos del contacto con el DBCP. Múltiples y claras responsabilidades Los responsables de la tragedia del DBCP, considerado por algunos especialistas como la mayor tragedia de la medicina laboral del mundo, son las empresas Dow Chemical Company, Shell Oil Company, Occidental Chemical Corporation, Standard Fruit Company, Standard Fruit and Steamship Company, Dole Food Company, Inc., Dole Fresh Fruit Company, Chiquita Brands, Inc. y Chiquita Brands International, Inc., todas norteamericanas, y la empresa estatal israelí Dead Sea Bromine Co. Dow Chemical fue pionera en la fabricación del nematicida, cuyo ingrediente activo es el 1,2-dibromo - 3 - cloropropano (DBCP). Una circular confidencial para sus gerentes explicaba en 1958 que se había detectado que el plaguicida causaba atrofia testicular, esterilidad y daños severos en pulmones y riñones en animales. A pesar de esto y de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos mostró disconformidad con las medidas de precaución mínimas propuestas por esta y otras compañías, finalmente se autorizó su venta y distribución en todo el mundo. En 1975, Dow Chemical alertó a uno de sus mayores clientes, Standard Fruit Company, sobre el efecto que la aplicación indiscriminada podría estar causando en los trabajadores bananeros y decidió no venderle más el producto. La reacción de Standard fue inmediata. Se comprometió a hacerse cargo de cualquier demanda futura a cambio de no detener el suministro del tóxico porque su precio era muy atractivo. A Standard le parecía un buen negocio y a Dow también, Se pusieron de acuerdo, firmaron un convenio de protección y, durante cuatro años más, miles de seres humanos en los bananales del tercer mundo fueron enfermando lentamente, pues la producción y aplicación del DBCP no se detuvo. A los trabajadores nunca se les alerté sobre el peligro a que estaban siendo expuestos ni se les suministré tampoco ningún tipo de equipo protector. A los obreros que trabajaban directamente en los bananales hay que agregarle otro sector de la población afectado, poco mencionado en la prensa. Son las mujeres que ingresaban a las áreas de aplicación para llevar el almuerzo a sus compañeros, y que en muchas ocasiones aplicaban ellas mismas el producto mientras el trabajador bananero ingería su comida. Están también los niños, quienes, además de la tarea de dejar almuerzos, permanecían horas dentro de la bóveda verde de los bananales. Según estimaciones, el total de la población afectada por DBCP en Costa Rica asciende a unas treinta mil personas, considerando que el tóxico se aplicó entre 1967 y 1979, y que se importaron de Estados Unidos más de 5 millones de kilogramos de nemagón. No existen cifras sobre la importación que se realizó de Israel. Los daños provocados La población afectada padece de diferentes grados de esterilidad (azoospermia, oligoospermia), atrofia y dolores testiculares, cáncer de hígado, riñones y estómago, alergias severas, problemas en los huesos, deficiencias en la vista, alteraciones menstruales y hormonales, hijos con muy serios problemas congénitos, daño moral y psicológico. Además, un importante sector de esta población ha sido víctima de otra dolorosa experiencia. Contrataron abogados costarricenses y norteamericanos para presentar demandas en las cortes norteamericanas contra las empresas responsables. Nunca se llegó a juicio y un reducido grupo de trabajadores ha recibido arreglos extrajudiciales con propuestas de indemnización por sumas que califican de ridículas, hasta de US$100, siendo que en Estados Unidos los agricultores y obreros norteamericanos afectados por el DBCP reciben un promedio de US$100.000 como indemnización. El 17 de noviembre de 1998, los trabajadores afectados agrupados en CONATRAB realizaron una marcha por las principales calles de San José, exigiendo solución a sus demandas. La solución a este problema toca varios aspectos. Un aspecto es aquel que plantea que es necesario que el Estado costarricense destine suficientes recursos para atender médica y científicamente a los afectados hombres, mujeres y niños. A la fecha no existe un solo programa médico diseñado para esta población, a pesar de que la responsabilidad del Estado en los hechos fue demostrada en el Informe Final de Defensoría de los Habitantes, documentado en el Expediente 250-23- octubre 1998. También la Defensoría de los Habitantes de Costa Rica ha insistido en la implementación de un programa de pensiones. La demanda principal de los afectados es el pago de una suma por indemnización, que necesariamente deben aportar las empresas fabricantes y bananeras responsables del problema. Hechos categóricos La Defensoria de los Habitantes de Costa Rica emitió un informe que es muy claro en señalar la responsabilidad de las empresas fabricantes, de las bananeras y del Estado costarricense en la exposición de los trabajadores al DBCR. El informe señala que existen miles de personas que no han recibido indemnización y que, además, requieren de atención médica y sicológica. Hizo una serie de recomendaciones al Poder Ejecutivo, dentro de las cuales destacan la necesidad de que abran los espacios necesarios con las empresas para que los trabajadores reciban una justa indemnización. Además, solicita atención médica especializada y pensiones. Por otra parte, gracias a la lucha de los afectados, el gobierno actual emitió un decreto ejecutivo que creó una Comisión Interinstitucional, integrada por representantes del Instituto Nacional de Seguros, la Caja Costarricense del Seguro Social, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Esta Comisión realizó, durante once meses (diciembre 1998- octubre 1999), una investigación detallada sobre el problema del DBCP, después de lo cual tiene la obligación de presentar ante el Poder Ejecutivo un informe con recomendaciones. El viernes 29 de noviembre de 1999, la Comisión rindió un resumen verbal a dirigentes de CONATRAB en el que se expusieron los principales componentes de la investigación, así como sus recomendaciones. En este informe se confirmó y amplió lo expuesto en el Informe de la Defensoria de los Habitantes, e incluirá recomendaciones al Poder Ejecutivo, básicamente en las tres áreas reivindicadas permanentemente por CONATRAB: pensiones, atención médica especializada y creación de un fondo indemnizatorio, creado con recursos aportados por las empresas bananeras y fabricantes. El informe completo, junto con sus recomendaciones, debe haber sido entregado al Presidente de la República justamente en los días en que esta edición está saliendo al público. Es necesario esperar lo que decida hacer el Presidente, así como la reacción que tendrán las empresas. Se espera que este Informe ayude resolver en grado importante el grave daño causado a miles de personas. CONATRAB está preparado, en todo el país, para asegurarse de que las recomendaciones de la Comisión sean cumplidas. Todos los meses, en los diferentes lugares del país donde funcionan los Comités de CONATRAB, centenares de trabajadores afectados por el nemagón se reúnen para escuchar las últimas noticias sobre el avance de su lucha y hacer los preparativos necesarios para demostrar su voluntad de seguir adelante. Ellos, con su movilización permanente, son la garantía de que la tragedia del DBCP no quedará impune. Daños al ser humano y al ambiente asociados a la exposición a DBCP ESTERILIDAD: Los trabajadores expuestos sufren varios tipos de esterilidad, bajo la generalidad de la oplasia de célula germinal (sus cuerpos no producen esperma). Algunos no producen esperma del todo (azoospermia). Otros producen una cantidad bajo el nivel normal (oligoospermia), y también hay hombres que presentan niveles altos o normales, pero de carácter deforme, por ejemplo espermas con movilidad limitada (teratospermia). En todos estos casos es casi imposible que los hombres puedan engendrar. Esta esterilidad constituye fisiológicamente la castración química de miles de hombres. CANCER: Se ha comprobado que el DBCP causó cáncer testicular y estomacal. Entre los trabajadores que fueron expuestos al DBCP se manifiestan casos de cáncer estomacal, testicular, en los riñones y en el duodeno. PROBLEMAS DEGENERATIVOS: Unos hombres manifiestan daños diversos, como problemas del sistema nervioso central, procesos degenerativos como pérdidas de dientes, dolores musculares y pérdida de visión y de la vista. AFLICCIONES GENEALÓGICAS: Muchas mujeres de la región donde se aplicó el DBCP no han podido ser madres porque abortan a las pocas semanas de gestación. Otras han confirmado padecer de tumores, dolencias en los huesos y atrofias musculares. También sufren trastornos hormonales y otras alteraciones a sus ciclos menstruales. MALFORMACIONES GENÉTICAS: En los casos de las personas expuestas al DBCP que pudieron engendrar posteriormente, sus hijos manifiestan problemas genéticos. Por ejemplo, un niño nació con un padecimiento severo de los glóbulos rojos en la sangre y debe recibir transfusiones semanales. La víctima sufre mareos, se acalora y camina con dificultades. Hay cientos de niños con problemas mentales y físicos. PROBLEMAS SICOLÓGICOS: La incapacidad de engendrar ha llevado a repercusiones severas, incluyendo impotencia, depresión severa, pesadumbre y confusión. Estas aflicciones han resultado en pérdida de trabajos, alcoholismo y amenazas de suicidio. Algunas de estas víctimas requieren de ayudo psiquiátrico. RECHAZO SOCIAL: Las personas afectadas y sus familias son víctimas del aislamiento social. Muchos fueron abandonados por sus esposos. Algunos matrimonios acordaron buscar otros hombres sin problemas para embarazar a la mujer, causando desequilibrios matrimoniales y separaciones. Los hombres estériles son el blanco del ridículo social, ya que en la cultura a que pertenecen mucho del valor de un hombre se mide por su virilidad, que se evidencia engendrando. Los hijos de los afectados que padecen de malformaciones o enfermedades sufren humillaciones en manos de otros niños. MEDIO AMBIENTE: El DBCP es considerado altamente persistente y móvil. Su descomposición es lenta en el suelo. Se puede filtrar a través de ciertas tierras. Es un contaminador de la tierra y del agua de superficie. |
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